La
relajación la trabajaremos siempre que consideremos necesario y veamos que los
niños y niñas la necesitan para tranquilizarse y realizar los ejercicios o bien
para volver a la calma tras la actividad de una sesión, cuando venimos del
patio o por ejemplo cuando en la hora de la siesta están un poco nerviosos y necesitan
relajarse para poder conciliar el sueño.
Ya sea en clase con un cojín en la cabeza apoyados en la mesa, o en el suelo con colchonetas o en la sala de descanso durante la siesta, les diremos que cierren los ojos y se relajen.
Ya sea en clase con un cojín en la cabeza apoyados en la mesa, o en el suelo con colchonetas o en la sala de descanso durante la siesta, les diremos que cierren los ojos y se relajen.
Pondremos una música relajante de fondo y empezaremos a
hablarles de algo que les de tranquilidad, como por ejemplo del agua, les
diremos que piensen que son piedras que están cubiertas de agua, que les pasa
muy pero que muy poco a poco por toda su piel, acariciándoles suavemente por
todos los deditos de las manos y de los pies, por las orejitas, por la nariz,
por los ojitos, por el cabello, por su brazo y sus piernas… y mientras vamos
diciendo las frases de relajación empezaremos a acariciarlos, con objetos
suaves como con peluches, plumas, alguna manta suave, con ayuda de los
compañeros que no quieran dormir si hay alguno, o las maestras de apoyo y si
fuera en clase solamente con la música y hablarles tranquilamente y pasando uno
a uno haciendo algún movimiento relajante por la espalda se irán tranquilizando
poco a poco.
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